Si eres amante de la historia, del arte o de los misterios que rodean a nuestros orígenes, seguramente el arte rupestre prehistórico te parecerá tan fascinante como a nosotros. En el corazón del arco mediterráneo, la península ibérica guarda algunos de los tesoros más valiosos del pasado humano: miles de representaciones gráficas realizadas por los primeros grupos humanos, que nos hablan de su vida cotidiana, sus creencias, sus costumbres y su entorno. Y uno de los lugares donde mejor puedes admirarlas y conectar con este legado milenario es en el pequeño pero sorprendente municipio de Alacón, en la provincia de Teruel.

Un arte que nos conecta con el origen
El arte rupestre paleolítico, como el que encontramos en la célebre Cueva de Altamira, fue durante mucho tiempo el único conocido y estudiado. Sus bisontes, ciervos y caballos, representados con un sorprendente realismo, nos hablan del mundo simbólico de aquellos antiguos cazadores y recolectores.
Sin embargo, con el paso del tiempo, se descubrieron nuevas expresiones gráficas en lugares como el levante español. Así surgió la clasificación del arte levantino, un estilo característico por sus figuras humanas dinámicas, escenas narrativas y ubicación en zonas de aire libre. Este arte, más reciente que el paleolítico, se desarrolló entre el 10.000 y el 6.000 a.C., aproximadamente, en el periodo Epipaleolítico-Neolítico.
El arte levantino y el arco mediterráneo
El llamado arte rupestre levantino se concentra principalmente en la mitad oriental de la península ibérica, formando parte del conjunto denominado “Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica”, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998. Este arte es único en Europa por sus representaciones en pequeños abrigos rocosos al aire libre, alejados de las cavernas profundas del Paleolítico.
A diferencia del arte anterior, aquí las figuras humanas toman protagonismo, mostrándose en movimiento: corriendo, cazando, danzando o interactuando en escenas colectivas. También aparecen animales —ciervos, cabras, jabalíes— que forman parte de la vida cotidiana de estas sociedades y, sobre todo, de sus actividades fundamentales como la caza, la recolección o los posibles rituales.
Escenas de caza y vida diaria
Una de las características más notables del arte levantino es la presencia de escenas de caza, en las que varios arqueros persiguen animales en lo que parecen auténticas narraciones gráficas. Estas representaciones son valiosísimos documentos visuales que nos permiten imaginar cómo era la vida hace miles de años, cómo organizaban sus actividades en grupo y qué importancia tenía el mundo natural en su día a día.
La riqueza expresiva de estas pinturas es increíble: arcos, flechas, adornos corporales, escalas vegetales, gestos corporales y agrupaciones complejas nos muestran que aquellos grupos humanos poseían un lenguaje visual avanzado y una sensibilidad artística extraordinaria.

Alacón: un tesoro rupestre por descubrir
Uno de los núcleos más importantes de este arte rupestre prehistórico en Aragón se encuentra en el municipio de Alacón, dentro del Parque Cultural del Río Martín. Aquí, en lugares como el barranco del Mortero o el Cerro Felio, se conservan espectaculares conjuntos de pinturas rupestres levantinas que han asombrado a investigadores y visitantes por igual.
En el Covacho Ahumado del Cerro Felio, por ejemplo, se pueden ver figuras humanas trepando por escaleras vegetales, en busca de nidos o frutas, lo que demuestra que la vida cotidiana de estos pueblos iba más allá de la caza. También destacan las figuras de arqueros en movimiento y escenas de caza colectiva de ciervos y cabras, con una expresividad que sorprende por su antigüedad.
En el abrigo de los Trepadores, dentro del barranco del Mortero, hay otras representaciones impresionantes, incluyendo figuras en actitud de ascenso, animales con cuernos y restos de lo que parecen rituales o danzas.
Estos enclaves están señalizados y se pueden visitar mediante rutas de senderismo integradas en el entorno natural, lo que convierte la excursión en una experiencia doble: cultural y paisajística.
Una experiencia única desde Casa Albana Alacón
Si estás pensando en hacer una escapada para explorar estas maravillas, Casa Albana Alacón es el alojamiento rural perfecto para ello. Nuestra casa rural, situada en un lugar tranquilo y rodeado de naturaleza, te permite descansar con comodidad y tener acceso directo a los principales abrigos con pinturas rupestres de la zona.
Desde aquí podrás organizar tus visitas a pie o en coche, explorar los caminos del Parque Cultural del Río Martín, detenerte a contemplar el paisaje y terminar el día con una copa de vino en nuestra acogedora bodega, también excavada en la roca como las antiguas viviendas de antaño.

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En el Covacho Ahumado del Cerro Felio, por ejemplo, se pueden ver figuras humanas trepando por escaleras vegetales, en busca de nidos o frutas, lo que demuestra que la vida cotidiana de estos pueblos iba más allá de la caza. También destacan las figuras de arqueros en movimiento y escenas de caza colectiva de ciervos y cabras, con una expresividad que sorprende por su antigüedad.
En el abrigo de los Trepadores, dentro del barranco del Mortero, hay otras representaciones impresionantes, incluyendo figuras en actitud de ascenso, animales con cuernos y restos de lo que parecen rituales o danzas.
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