Septiembre es sinónimo de cosecha, sabor y tradición en el corazón rural de Aragón. Mientras el calor del verano se suaviza y los paisajes comienzan a teñirse de tonos dorados, los pueblos recuperan su pulso más auténtico. Es el mes perfecto para descubrir los productos de temporada y disfrutar del turismo gastronómico en Aragón desde un enfoque cercano y sostenible.

En Casa Albana —ya sea en Alacón, en pleno Bajo Aragón, o en Gistaín, en el corazón del Pirineo aragonés— te ofrecemos algo más que alojamiento: una puerta de entrada a la gastronomía de proximidad. A tan solo unos kilómetros de nuestras casas, septiembre llena los pequeños mercados de productos únicos, con sabor a tradición y elaboración artesanal.
En Alacón y sus alrededores, es tiempo de vendimia. Las viñas se tiñen de uvas listas para ser recolectadas, y los agricultores elaboran sus primeras conservas con los mejores tomates, calabacines y pimientos del año. Es también el momento ideal para probar miel artesana, aceite de oliva virgen extra de almazaras cercanas y mermeladas de frutas recolectadas a mano.
Por su parte, Gistaín te conecta con otro tipo de riqueza: los sabores de alta montaña. Aquí, septiembre trae consigo quesos curados de oveja y cabra, nueces, avellanas y los primeros frutos del bosque. También es temporada de setas, que se pueden comprar en mercados rurales o recolectar siguiendo rutas guiadas por expertos. Productos que no solo llenan la despensa, sino que cuentan historias de territorio y esfuerzo.
Y si te animas a explorar un poco más, muchas localidades celebran ferias y mercados rurales en septiembre donde podrás asistir a catas, comprar directamente a pequeños productores y conocer curiosidades sobre la elaboración de cada producto.
Viajar a Casa Albana en septiembre es una forma deliciosa de reconectar con la tierra. Porque los sabores del campo no solo se disfrutan: se heredan, se comparten y se celebran.





